sábado, 17 de septiembre de 2011

... Nuevo ...


Era ya de mañana, dos días han pasado. Mi vida paso ante mis ojos y solo fue un simple sueño. Las enfermeras han venido y salido, la noche ha pasado. Pero, mis huesos seguirán rotos por al menos dos meses más, o mientras los doctores decidan. No me quejo han sido buenos, la comida ha sido regular y lo mejor de esto (no no es que me encuentre vivo), es que mi camilla se encuentra en un lugar especial, donde veo al cielo y la luna sonríe, si es una ironía, si es un dolor sin sentido y claro lo que viví ha sido un sueño, una pesadilla vivida en carne y hueso.

Nunca vi escapatoria en todo lo que me seguía, y corría tras de mi como un perro rabioso, todo ese sueño ha sido un mal chiste, un maldito chiste tan oscuro que me ha sumergido en un coma tan profundo como el dolor y miedo que me invadió.

Ese día todo iba mal, todo parecía ir tan bien que cuando se torno distante fue 10 veces peor. La noche no ayudo, ni la fiebre acrecentada a cada segundo, a las 7 de la noche tenia ya 42 de fiebre y yo aun dentro de mi, estaba frío; a las 9 mi fiebre descendía gracias a los cuidados médicos pero mis convulsiones comenzaban; a las 10 mi ritmo cardíaco aumentaba y descendía como las ondas de una melodía, como el surgir delirante de una melodía en tonalidades agudas y graves. A las 11: 45 caí en un vacío, el coma me domino por completo y ya nada quería reinar sobre mi sistema, ni las drogas, ni las palabras de las personas. La noche marchaba a cada momento y yo estaba cada instante más cerca de un recinto de descanso agrio y amargo que, de un hospital común, lleno de vida y de muerte a proporciones diferentes.

15 minutos más tarde estaba muerto, mi cuerpo había colapsado... no había nadie en mi habitacion fue raro... un hospital y un tipo a medio morir y cuyo camino se termino y nadie que le ayudace. Y entonces no se que sucedio, supongo que alguien cerca encendio el boton de emergencia y en solo unos segundos ya estaba mi cuarto lleno de enfermeras, paramédicos, y doctores intentando recuperarme de todo ese caos. A cada momento, sentían que me tomaban y me alejaban de la muerte, pero también que sus manos se aflojaban de mi ser por mucho, dejándome a merced de la dulce dama negra.

Pero al final, esta se aburrió de mi y me escupió a los brazos ásperos y crudos de la vida. Si ese ente cruel que nos llena de malos momentos en la vida, pero que nos enseña a tratarlos de una manera, nunca de la mejor, siempre de la peor. Pero igual, al final ambas te dejan caer a una vorágine de oscuridad y pesar. Realmente no pensé que todo lo que se desarrollo dentro de mi cabeza, fuera a fin de cuentas un sueño. Todo parecía tan real. Todo el dolor parecía doler, pesar y arder dentro de mi de la manera mas vivida que jamas he podido sentir en toda mi vida. Ni cuando mis padres se separaron a mi corta edad, ni cuando vi a mi madre llorar por ciertos asuntos financieros que nos venían cortando esperanzas y le veía los ojos llenos de desesperación, ni cuando mi padre faltaba a mis cumpleaños infantiles por cuestiones de "trabajo".

Los doctores actuaron rápido, a base de procedimientos de resucitación y a centímetros cúbicos de medicinas y demás sustancias, volví a la vida. Según he escuchado decir a la enfermeras, fui una carga enorme esa noche. Después de estabilizarme y volver a tener signos vitales eficientes, ya que dos veces volví a recaer. La tensión me dominaba. Pero lo que mantenía a los doctores con enorme duda era el que había vuelto en si la primera vez, la enorme vez que me volví un caos medico. Cuando morí por casi 42 segundos. Cuando mis ojos mostraron otra vez mi alma y mi vida, cuando simplemente solo volaron y se llenaron de lo real que era el mundo.

Esa fue una pesada noche, pero al día siguiente parecía que todo marcharía bien. Al despertar, alrededor de las 11 de la mañana, observe como mi brazo derecho estaba enyesado y como tenia la pierna izquierda en la misma situación. Le veía colgar de una polea rara, blanca y la duda asalto mi mente. Ya había pensado que tal vez todo esto seria un sueño. Como esos momentos en las tardes cuando dormía y el calor me sofocaba a más no poder que ni siquiera un segundo de esos momentos de sueño habían sido de verdadera relajación. Pero ahora, incluso una enfermera estaba cambiando los sueros que llegaban a mi cuerpo, si supongo que el ruido y el movimiento alrededor me despertaron.

- Disculpe, que hora son? - a pesar de tener las dudas enormes en mi cabeza de ¿Dónde me encontraba? ¿Qué me había pasado? ¿Desde cuando estaba aquí? ¿Es esto real? ¿Dónde esta Diana? ¿Qué había pasado con Alfredo? Solo pregunte con cosas que tal se considerarían algo normales, simples.
- Son las 11:23 a.m. - Ayer si que ha tenido un movimiento enorme, pero no hay de que preocuparnos chico, ya todo esta bien, en una hora el medico vendrá a verte y charlar contigo.
- Disculpe... sabe que me ha pasado...
- Sera mejor que te guardes todas esas preguntas para el doctor... ya veras como te contestara todo lo que quieras saber.

El tiempo allí postrado esos 2 días antes, parecía eterno. Pero después de una eternidad, el Doctor llego, y no solo él...

- Buenos días, chico. Espero te encuentres mejor y con algo de descanso en tu cuerpo. - Dijo de manera alegre el doctor, mientras revisaba que estuviera de la mejor manera instalado.
- Oiga doc... tenia unas dudas acerca de... - De pronto me di cuenta de que no había entrado solo, pero que mi mirada se había concentrado en el medico, simplemente porque creía que todas mis dudas las contestaría el.
- Perdón, pero que cabeza la mía, este es el Neuropsicólogo del hospital el Doctor Guillen, sinceramente le ha atraído su caso especialmente por la manera en que narraba hechos espontáneamente mientras se encontraba en coma.
- Un gusto en conocerte chico.


...
[20]

No hay comentarios:

Publicar un comentario