martes, 16 de agosto de 2011

... Ráfaga ...


Nada de esto debió de haber pasado, nunca debió de ser así. Sin importar que así lo quisieren fuerzas mayores, pero aun así, al final todo carece de sentido en realidad. Ella recibió el tiro. La bala se alojo en su pecho, supongo que ha ido a parar cerca de la vena cava superior pues ahora su cuello se recubre con toda la sangre que pueda albergar.
- No... no puede estar pasando esto... - Me retuerzo en el suelo, mientras me acerco a ella, y Al, me golpea en mi cuerpo, en mi caja toráxica, pero aun asi. No siento nada. Se que el arma se ha quedado sin balas, se que el no porta otra ni que lleva municion. Y de repente me levanto, impulsado por una fuerza final de desesperación.
- Que diablos planeas hacer cabroncito? Ella esta a medio morir, tu de hecho estas muerto, y yo? A quien demonios le... - Recibe un golpe de mi puño derecho entre sangre coagulada y tierra obtenida de mis caidas. Ese golpe ha sido el mas fuerte que dare en toda mi vida. Lo se. Y lo valió. Alfredo cae al piso y se queda inmovil, en sus ojos finalmente se ve reflejado el miedo ante todo el mundo. El miedo ante mi. Y el miedo de ver morir a Diana. - Valla... este al fin lo has hecho no?..
- De que diablos hablas! Ella esta por morir, y si pasa eso tu tambien lo estaras maldito imbecil. No me importa morir ya no más.. Ya para que? Joaquin murio, no llegue a tiempo. Mi cuerpo no resistira más y de seguro caere tan pronto como Jane lo hizo. - Me dirijo hacia el y le asesto 6 golpes más en su cabeza, intentando matarlo, intentando hacerlo caer y callarse de una maldita vez. Porque tuvo que pasar todo esto. Porque no es una pesadilla más de las cuales despertar.
Lo golpeo una y otra vez.
-Hey dejame en paz cabron! Que haras molerme a golpes! matarme! Si mal no recuerdas yo ya estoy muerto!
Me detengo y le veo, sus ironias no me hacen más gracia.
- Tus ironias no me hacen más gracia, maldito cabron!
- Pues son verdad idiota! Me podras golpear todo lo que quieras, hacer que mi nariz sangre más y más hasta que me ahogue en mi propia sangre pero eso no cambiara el hecho de que aquí todos..
-... Estamos jodidos...- Termino la frase y grito de la impresion. Mi cuerpo esta lleno de sangre, pienso en mis padres y sus viejas sonrisas. Pienso en que la vida no importa nada... Si se puede desbaratar asi. Le golpeo de una buena y ultima vez en la quijada. Se desmaya y le golpeo aun más haciendo que se calle de una buena vez.
En eso una voz se escucha a mi espalda. Una voz angelical con motes guturales. La sangre esta pasando por su garganta formando nudos que nunca se romperán, que nunca se abrirán al mundo una vez más.
- Esta allí?... Déjalo, no te conviertas en el... Todo estará bien... - Me mira tratando de incorporarse y cae, tose sangre y sus ojos muestran el mareo que ello causa.
- No te muevas Diana por favor no te muevas... Todo... estara bien... - Sonrio de una manera que le intente tranquilizar...
- No sonrias, no ante un momento asi... - tose un poco más.- Se que morire, se que posiblemente tu también aunque hayas pasado por tanto..
-No Diana estaras...
- No estare bien... lo se... este es mi final, hace unos momentos quería un final digno, y posiblemente me lo han dado... - Tose nuevamente y no me importa que su sangre se mezcle con las oraciones. - Solo me pregunto, sera como un sueño?
- La vida es como un sueño.. no? - Lagrimas ruedan por mis mejillas. - y seguira siendo asi en la muerte.. - Digo estas palabras y siento como si un arma de filo me atravesara la garganta.. Raramente comienza a azotar un viento fuerte por la región, el sonido de los arboles aumenta de sobremanera y luego se calla, pero se que el viento continua, solo que el sonido se desvanece, o los arboles en sí.
- Me pregunto que vendra después... sera algo lindo... supongo...
- Si ten seguro que asi sera... - Vuelvo a sentir el dolor de un nudo en la garganta...- La vida ha sido bonita, ha pesar de ello. Has tenido muchos privilegios y eso ha de mostrar el amor que la vida misma sintio por ti.. Tenlo seguro.
Ella tose 3, o 4 veces más no lo recuerdo. Y me sonrie. Su mirada se pierde cada instante más. Como si se marchitase la vida en un instante fugaz.
- Te quiero...
- Yo tambien te quiero...
- Siempre vive pensando que la vida es un sueño...

Y esas fueron sus ultimas palabras, que se ahogaron a cada momento que las recitaba, como si el volumen de estas bajara y bajara solo un poco más. Y al final sus labios quedaron sellados e impregnados de la sustancia carmesí que debería siempre mantenerse dentro de un ser.
Quedo impresionado, le pierdo entre mis brazos. Se queda quieta, sus bailes dulces no volverán. Sus miradas tiernas a la luz de la alegría. El calor.
Y el frío regresa. Ella permanece tiesa, fría. Ya no se siente más su latir del corazón. Ni siquiera se si el mio continua latiendo. Pero las ráfagas de viento continúan moviendo el entorno. Volteo y no veo más que dos arboles. Los dos enfrente de mi. Ahora ya no tienen más hojas. Estan muertos.

- La vida se desvanece como un maldito pique de sustancia alegrante no? - La voz es conocida, el Alfredo. Me volteo para verle. Yo aun sigo cubierto de sangre y retazos de ropa sucios. Pero el. Esta vestido con un traje café. Sonríe, y toda la sangre ha desaparecido. No ha dejado rastro. - Ella ha muerto, yo he muerto... Y tu estas por morir.
- Que pasa? Porque vistes así... Diana se ha ido pero como puede estar todo esto pasando. - Las ráfagas de viento se alebrestan a cada sílaba, a cada palabra que surge de mi boca. Y ellas mismas llevan polvo, sangre y... arena.
- Todo se pierde en el significado mismo... Así como tu te perdiste.Todos tienen a perderse finalmente. Y llegan a un desierto de desesperación. - Señala el lugar haciendo un ademán con las manos y me incita a mirar alrededor. Me giro, aun con Diana en brazos. Veo que a mi alrededor solo existen dunas y más dunas de arena. Que estoy en un desierto. Y Estoy desesperado.
Alfredo da unos pasos. Pero su rostro se pierde. Solo se observa la sombra de su boca.
- Que intentas decirme... Que es esto... Que ha pasado? Esto es la muerte?...
- La muerte nunca podria presentarse así... Esto es la vida... Tu vida... Un desierto donde todos mueren... y se rompen...- En ese momento señala a Diana. Lo peor estaba por venir.
Su cara se ve cubierta de arena, se la quito y veo que no es más que un espejo más.
- Que diablos?... - Veo que se cubre de más arena las ráfagas aumentan por un momento y luego el silencio y silvido del viento pasible. Le intento quitar y le veo. Su ultima sonrisa es una mueca de terror en realidad. Me sorprende esto. Pero lo peor pasa. Estando en mis brazos ella explota, explota como si de un cristal que al caer topa con una fuerza superior que lo detiene. Se rompe en pedazos de cristal. De espejo. Me hiere y grito... Grito con la mayor desesperación que jamas he sentido. Con el mayor grado de perdida.
- Noooo!... Diana!

El sonido se pierde y se transforma en un silencio al salir de mi boca, esta se encuentra seca.
Caigo en cuclillas y veo como mis manos estan llenas de sangre... Y la arena que es ahora Diana se escapa por las comisuras. Por cada falange de mis dedos yace sangre, arena... Lagrimas. No puedo moverme. Siento la desesperación misma fluir por mis lagrimas que ruedan por mi boca, llegan a mis manos. Y se detienen al caer en el piso. Como pudo pasar esto. Mi mayor temor... como. Giro la cabeza y le veo a el. Ese ser. No es Alfredo. Es algo más.

- Venga, todos sabiamos que pasaria esto. Tu vida es una mierda. Incluso este lugar lo es. Mirate solo alli tirado sin hacer nada... Lloriqueando como un marica. Venga...seguro que morir es tu mejor opción... Aunque siempre estvuviste muerto.

Me levanto y corro, siento el vibrar de las ráfagas de nuevo chocando contra mi. Como si detuvieses un poco cada paso. Y me arrojo hacia el. Como intentando tirarlo y descubrir de quien se trata. En el instante que veo que estoy a 3 cm de él. Se rompe de igual manera que Diana. Veo como si fuese un espejo más y se convirtiera en muchos pedazos. Retazos de lo que era. Permanecen en el aire, y el tiempo se posterga. Veo como impacto contra ellos y me cubro al mismo tiempo para no herirme más.
Pero al tocarme se convierten nuevamente en arena, de este desierto.

Estoy en cuclillas nuevamente, el viento ha cesado, los arboles muertos pueden verse. El cielo es negro. Y la luz sonrie, como si su sonrisa trajera vida. Como si su luz, fuera a importar. Me veo perdido en este desierto. Que hago aquí.

- Me veo perdido en este desierto. Que hago aquí. - El susurro escapa de mi boca.

Comienzo a escuchar un eco proximo. Como cuando yaces dentro de un lugar con muchos cuartos a medio llenar. Y el eco rebota en cada pared haciendo que te des cuenta de que alguien se aproxima.
El eco se escucha. Son voces. Algunas de señoritas. Otras de hombres.Giro mi cabeza y no encuentro nada. Veo como el desierto continua extendiendose por kilometros y kilometros. Veo lo pasos que he dado. A pesar del viento no se iran. Estan allí para mostrarte cuanto has caminado y cuanto caminaras. Cuando camino has recorrido y cuando recorreras hasta darte cuenta de que todo esto carece de sentido. Hasta que te sumes tanto en la arena que nadie puede sacarte de allí. Nadie...Porque en realidad todos pertenecemos al vacío. Al frio que llena nuestro ser.
Y la luna sonrie. De manera fria. Y yo me undo cada segundo más en la arena. Hasta que mi nariz queda a milimetros del ultimo rayo de la luna. Los ecos continuan escuchandose como si solo estuviesen en mi mente. Dicen algo de un desfibrilador. De inyecciones. De Centimetros cubicos.
A mi ya no me importan. Me undo en la arena. Y dejo de escuchar. Dejo de sentir. Es como si llegase a la nada.
La nada.
Y la luz.

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